Presentándome

Todo lo que se pueda decir de mí está escrito en las entradas a continueación así que...
A DISFRUTARLAS, A COMENTAR Y ¡A COLOCARSE!

martes, 20 de diciembre de 2011

María

    Era de noche, estábamos en el piso de a saber quién. Todo comenzó con un inocente "Yo Nunca". Al final, todos acabamos bebiendo demasiado, para variar. Alguien me ofreció un cigarro. Dije que no, claro, chica sana yo por aquel entonces. La noche anterior, en una fiesta local, había conocido a la persona más increíble del mundo. Cuando la vi por primera vez, allá por verano, en una foto, supe que tenía que alejarme de ella. Su sonrisa, sus ojos... Todo me gustaba. Y me empeñé en que me cayese mal. Me empeñé en odiarla. Porque estaba MAL, fatal, que me gustase alguien como ella. Sin embargo, la noche anterior a ese día la conocí. Hasta el último momento, me obligué a mí misma a no sonreír cuando me sonreía, o a no reirle las gracias. A pesar de todo, cada segundo que pasé con ella fue... único. No la conocía de nada, apenas había hablado con ella, y ya me sentía... No sé, como completa, a su lado.
    Cuando estábamos en el piso, al día siguiente de conocerla, alguien me ofreció ese cigarro que me negué a aceptar. Al rato, sin venir a cuento, alguien me puso otro cigarro delante de mis ojos. Sabía que no era tabaco por cómo olía. Negué con la cabeza, pero la mano insistió, sosteniéndolo delante de mí. Alcé la vista hacia la persona que me lo ofrecía, y mis barreras se vinieron abajo. Ahí estaba, incitándome con la mirada y sonriéndome con cara "Oh sí, vas a fumar"
    Antes de darme cuenta, lo tenía entre mis labios. Aspiré con más o menos fuerza. Nunca antes me había tragado el humo de un cigarro, y menos de un porro; así que no tardó en pasarme factura. Sentí cómo me rascaba la garganta y cómo mis pulmones se llenaban de un tipo de aire totalmente desconocido que me los ahogaba.
    Fui a toser, pero ella, que me había quitado el porro y fumaba como si realmente lo necesitase, con una cara que oscilaba entre el placer y la más pura liberación, me hizo aguantarme.
    "No tosas, no tosas, no tosas"
    Los ojos se me encharcaron y me agarré a la silla con cierto disimulo, encogiéndome un poco sobre mí misma. Al final, conseguí no toser.


    No pretendía volver a fumar nunca, y sin embargo volví.





Pero bueno, tampoco pretendía quererla, y sin embargo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario