Era de noche, estábamos en el piso de a saber quién. Todo comenzó con un inocente "Yo Nunca". Al final, todos acabamos bebiendo demasiado, para variar. Alguien me ofreció un cigarro. Dije que no, claro, chica sana yo por aquel entonces. La noche anterior, en una fiesta local, había conocido a la persona más increíble del mundo. Cuando la vi por primera vez, allá por verano, en una foto, supe que tenía que alejarme de ella. Su sonrisa, sus ojos... Todo me gustaba. Y me empeñé en que me cayese mal. Me empeñé en odiarla. Porque estaba MAL, fatal, que me gustase alguien como ella. Sin embargo, la noche anterior a ese día la conocí. Hasta el último momento, me obligué a mí misma a no sonreír cuando me sonreía, o a no reirle las gracias. A pesar de todo, cada segundo que pasé con ella fue... único. No la conocía de nada, apenas había hablado con ella, y ya me sentía... No sé, como completa, a su lado.
Cuando estábamos en el piso, al día siguiente de conocerla, alguien me ofreció ese cigarro que me negué a aceptar. Al rato, sin venir a cuento, alguien me puso otro cigarro delante de mis ojos. Sabía que no era tabaco por cómo olía. Negué con la cabeza, pero la mano insistió, sosteniéndolo delante de mí. Alcé la vista hacia la persona que me lo ofrecía, y mis barreras se vinieron abajo. Ahí estaba, incitándome con la mirada y sonriéndome con cara "Oh sí, vas a fumar"
Antes de darme cuenta, lo tenía entre mis labios. Aspiré con más o menos fuerza. Nunca antes me había tragado el humo de un cigarro, y menos de un porro; así que no tardó en pasarme factura. Sentí cómo me rascaba la garganta y cómo mis pulmones se llenaban de un tipo de aire totalmente desconocido que me los ahogaba.
Fui a toser, pero ella, que me había quitado el porro y fumaba como si realmente lo necesitase, con una cara que oscilaba entre el placer y la más pura liberación, me hizo aguantarme.
"No tosas, no tosas, no tosas"
Los ojos se me encharcaron y me agarré a la silla con cierto disimulo, encogiéndome un poco sobre mí misma. Al final, conseguí no toser.
No pretendía volver a fumar nunca, y sin embargo volví.
Pero bueno, tampoco pretendía quererla, y sin embargo...
MDMA LOVER
Presentándome
Todo lo que se pueda decir de mí está escrito en las entradas a continueación así que...
A DISFRUTARLAS, A COMENTAR Y ¡A COLOCARSE!
A DISFRUTARLAS, A COMENTAR Y ¡A COLOCARSE!
martes, 20 de diciembre de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Home Alone
Colocarse con la hierba que otros están fumando puede resultar, a los ojos de otras personas, patético... Incluso puede que a tus propios ojos, pero cuando tienes quince años y tu vecino da una fiesta con gente de por encima de diecinueve años, todo a lo que aspiras es a, simplemente, poder estar allí.
Miguel, bueno, en realidad nadie le llama así... Chimi iba a estar solo unos 10 días en casa, y que te inviten a un botellón allí... Es un gran hito. Con el pretexto de ver una película, todos estábamos en el sofá, y los vasos no paraban de vaciarse y volverse a llenar de cacique con coca-cola.
El hecho era que me empecé a sentir mareada, no sé... Y tal vez salir a la calle un rato a que me diese el aire sería lo más sensato... La verdad, no podía entender cómo me sentía así, sólo me había tomado un par de copas... Cuando entré de nuevo a casa, me di cuenta del por qué. Todo se veía gris, y los chicos me llamaban desde el otro lado de la cortina de humo...
Alegre como iba, seguí bebiendo. Nada malo podía pasar, ¿no? ¡Chimi estaba sólo en casa...! A la una me llamó
mi madre... Quería que en media hora estuviese en casa y le colgué. A partir de ese momento, perdí la noción del tiempo, del espacio, de todo... Esa noche se constituye a base de lagunas... Cuando miré el reloj de nuevo, eran las tres y media. Aproveché que otro chaval se estaba yendo para acercarme a mi casa, y yendo por la calle, me volvió a sonar el móvil. Champi no paraba de reírse, no había visto a nadie tan borracho nunca... Me costó horrores hacerle callar antes de coger el teléfono...
-¿Sí...?
-Hija, ¿dónde estás? - me entró el pánico, pregunta trampa...
-Ehm... ¿dónde estás tú...?
-En casa de Ana, está de cumpleaños, ¿te acuerdas?
-Joder, mamá...
-¿Qué pasa?
-¿Te parece normal llamarme a las cuatro menos cuarto de la mañana para preguntarme dónde estoy?
-Ay, lo siento, ¿estabas dormida?
-¿Tú qué crees?
-Bueno, bueno, te dejo entonces... Descansa, cielo
-Adiós mamá...
Colgué y Champi se empezó a descojonar, otra vez. Yo también me reí con ganas.
Bueno... En cierto modo... no le había mentido, ¿no...?
Miguel, bueno, en realidad nadie le llama así... Chimi iba a estar solo unos 10 días en casa, y que te inviten a un botellón allí... Es un gran hito. Con el pretexto de ver una película, todos estábamos en el sofá, y los vasos no paraban de vaciarse y volverse a llenar de cacique con coca-cola.
El hecho era que me empecé a sentir mareada, no sé... Y tal vez salir a la calle un rato a que me diese el aire sería lo más sensato... La verdad, no podía entender cómo me sentía así, sólo me había tomado un par de copas... Cuando entré de nuevo a casa, me di cuenta del por qué. Todo se veía gris, y los chicos me llamaban desde el otro lado de la cortina de humo...
Alegre como iba, seguí bebiendo. Nada malo podía pasar, ¿no? ¡Chimi estaba sólo en casa...! A la una me llamó
mi madre... Quería que en media hora estuviese en casa y le colgué. A partir de ese momento, perdí la noción del tiempo, del espacio, de todo... Esa noche se constituye a base de lagunas... Cuando miré el reloj de nuevo, eran las tres y media. Aproveché que otro chaval se estaba yendo para acercarme a mi casa, y yendo por la calle, me volvió a sonar el móvil. Champi no paraba de reírse, no había visto a nadie tan borracho nunca... Me costó horrores hacerle callar antes de coger el teléfono...
-¿Sí...?
-Hija, ¿dónde estás? - me entró el pánico, pregunta trampa...
-Ehm... ¿dónde estás tú...?
-En casa de Ana, está de cumpleaños, ¿te acuerdas?
-Joder, mamá...
-¿Qué pasa?
-¿Te parece normal llamarme a las cuatro menos cuarto de la mañana para preguntarme dónde estoy?
-Ay, lo siento, ¿estabas dormida?
-¿Tú qué crees?
-Bueno, bueno, te dejo entonces... Descansa, cielo
-Adiós mamá...
Colgué y Champi se empezó a descojonar, otra vez. Yo también me reí con ganas.
Bueno... En cierto modo... no le había mentido, ¿no...?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
